En Apurímac, la carrera electoral ha iniciado de manera formal, luego que el Jurado Electoral Especial admitiera la participación del partido político Acción Popular y los siguientes movimientos políticos; Alianza para el Progreso, Progresistas de Apurímac, Frente de la Esperanza y Hatariy Apurímac.
A diferencia de las elecciones del año 2018 entre partidos políticos y
movimientos regionales que fueron un total de 8 organizaciones, este año 2022,
solo están en la contienda electoral, 4 organizaciones, debido a la
estricticidad de las reglas del Jurado Nacional Electoral, el cual, permite que
los votantes tengan opciones más certeras y no un variopinto de banderas que
aparecen coyunturalmente, sin mayor programa e ideario a largo plazo.
En la región Apurímac, los movimientos regionales han tomado protagonismo y
desplazaron a los partidos políticos tradicionales de larga data, tal como el
Partido Aprista, Acción Popular, Partido Popular Cristiano, entre otros,
quienes en su momento tuvieron a la masa popular respaldándolos. La
desacreditación de estos partidos políticos, se vio mucho más claro desde los
años 90, donde se empezó a dar muestras de corrupción y olvido del ideario
político con el que nacieron.
En las regiones, la población necesitaba reconocerse con ellos mismo, la
masa requería tácitamente simbolismos que veían en su día a día, de ahí que
surgen movimientos como Kallpa, Llapanchick, Todas las Sangres, Fuerza
Campesina, Integración Kechwa, Kaypi Progreso, Poder Popular Andino, entre
otros, fueron quienes desplazaron a los grandes partidos políticos.
Este año, 2022, tenemos a un agonizante Acción Popular, que viene
desgastado y poco aceptado por la masa electoral, debido a la mala
representación que vienen realizando los padres de la patria de dicho Partido.
Luego, está otro movimiento de alcance nacional, Alianza para el Progreso,
fundado en el 2001, sin éxito en las nacionales, pero que en las regiones ha
logrado posesionarse. En seguida, tenemos al nuevo Movimiento Progresistas de Apurímac
recientemente fundado, que muestra un regionalismo férreo.
También, entra por primera vez en la contienda electoral, en Apurímac, el
Frente de la Esperanza, fundado recientemente en el año 2020 y tuvo como
antecedente al Frente Esperanza con el que, Fernando Olivera participara en las
elecciones presidenciales del año 2016, no tuvo éxito perdiendo la inscripción
por no llegar a la valla electoral. En esta contienda, está tentando al
resultado que sus candidatos regionales pudieran lograr, para participar
eventualmente en las próximas elecciones presidenciales.
Finalmente, tenemos en la escena política al Movimiento Regional Hatariy
Apurímac, fundado el 16 de diciembre del 2020, quienes por primera vez
participan en una contienda electoral como movimiento.
De esta manera está configurado el escenario electoral en la región
Apurímac, donde cada uno de los participantes viene mostrando el “poderío”, en
el sentido de manejo de masas y logística. Claro, algunos movimientos, aún con
perfil bajo, quizá por el poco recurso que manejan o porque no le atinaron en
elegir a sus candidatos provinciales y distritales.
¿La coyuntura podría favorecer a los progresistas?
El sábado 20 de agosto del 2022, Antauro Humala Tasso, cobró libertad
después de casi 17 años de prisión, debido a la acción realizada el 1 de enero
del 2005, el llamado “andahuaylazo”, hecho que conllevó a su reclusión.
Durante el encierro de Antauro Humala, el grupo sólido de los
etnocaceristas se vio resquebrajado, debido a la difícil tarea de articular a
esta agrupación con su líder encarcelado y muchos de los militantes asumiendo
procesos judiciales, sumado a esto, los líderes que quedaron en la ciudad de
Andahuaylas, se vieron desacreditados debido al mal manejo político, por su afán
de ser las nuevas figuras representativas en las diferentes contiendas
electorales, asimismo, no hubo un solo canal de comunicación con el entonces
apresado Mayor Humala, por el contrario, se dio una suerte de libertad para
hacer las coordinaciones y toma de decisiones conjuntamente con Humala Tasso.
Esto trajo como consigo la rivalidad o disputa por la representatividad, generándose
facciones que a la fecha aún no lograran integrarse.
Es así que, en la actualidad hay una facción que públicamente ha mostrado
su apoyo al Frente de la Esperanza, más por el contrario, no a la candidata de
los Progresistas, a pesar que vienen de las canteras del etnocacerismo. Estas
divisiones son notorias por los pronunciamientos que cada grupo emite,
desconociéndose entre ellas.
Por ello, la coyuntura electoral actual, podría dar un viraje favorable para
algunos movimientos que levantan las banderas de cuestionamiento, de cómo han
estado dirigiendo desde el sillón municipal las últimas gestiones ediles.
La aparición de la figura de Antauro Humala, contribuiría a articular esta dispersión
de la reserva moral. Si bien es cierto, la intensión de voto favorece al Frente
de la Esperanza y al Movimiento Hatariy, en política nada está dicho, por la
vulnerabilidad en la decisión del votante y por el grueso de la población que
aún no ha definido su voto.
Recordemos que regiones como Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Cusco, son
regiones que tienden su voto por la opción radical, es lo que nos ha mostrado los
últimos resultados de la contienda electoral.
Sin embargo, también, hay un grueso de la población que evalúa resultados y
capacidades técnicas, por el cual se inclinan por un tipo de bandera, esto
muestra que la población va entendiendo que la radicalidad no contribuye en una
gestión municipal, debido a que hay marcos normativos que se deben respetar y
son los canales necesarios para el éxito de las gestiones, sumado a esto el
conocimiento del aparato estatal y de la gestión pública.
Símbolos, simbolismos y discursos como estrategia en la contienda electoral
En toda campaña política, no solo electoral, hemos visto que los
movimientos o partidos han recurrido a diferentes elementos que fundamentan su existencia
y el por qué están más cerca a la gente, al pueblo, a las grandes mayorías, al
ciudadano de a pie. Por ejemplo, veremos que se usan elementos como la lampa,
el pico, la llama, el cóndor, el cerro, el agua, la tierra o figuras de
personajes históricos como Túpac Amaru, Micaela Bastidas, José Carlos
Mariátegui, Vallejo, Scorza, Arguedas y últimamente, la escoba, que simboliza barrer
con todo lo negativo.
Por otro lado, está el discurso político, que refuerza al símbolo, como,
por ejemplo, para el análisis podemos hacer referencia de la evolución política
de la candidata de los Progresistas. Hemos podido hacer seguimiento desde el inicio
de campaña política, de estas contiendas 2022, y se ha evidenciado un
sustancial cambio del símbolo y discurso a diferencia del resto de candidatos.
En un primer momento, vemos a una líder natural, que asumió su rol político,
poniendo a la figura de la mujer capaz de representar en diferentes estamentos,
por ello, vemos una representación emulando a una Micaela Bastidas. Ciertamente,
es una figura que la mayoría de las mujeres se identifican, no solo por su
participación política, sino por el fenotipo o rasgo semejante a las mujeres
del ande, que es bastante válido, porque es el grueso de la población que tiene
esas características.
En un segundo momento, observamos que sufre una transformación, adecuándose
a la coyuntura y reviviendo sus inicios en política, como etnocacerista. Este
cambio, obedece a la sujeción del recientemente liberado Antauro Humala, a
pesar de no tener el respaldo abierto de éste para su actual candidatura. Sin
embargo, está recurriendo a la estrategia que le podría funcionar para captar
más adeptos o incrementar la masa de votantes, al cambiar la trenza de Micaela
Bastidas por la visera y pantalón tipo camuflaje y el discurso mucho más duro,
pensando en una inminente visita del Mayor Humala a la ciudad de Andahuaylas.
Vale decir, que, viene preparando las condiciones, porque entiende que la
acción del “andahuaylazo” está impregnado en la mentalidad de la población y que
fue un acto heroico en respuesta al gobierno de Alejandro Toledo. Pero, también
está asumiendo que tendrá el respaldo del Mayor, eso coadyuvaría positivamente en
su carrera electoral.
Nuevamente decimos que en política nada está dicho, la desacreditación de
los partidos políticos, ha contribuido que la masa electoral, decida su voto,
no en función a una ideología política, no a un tipo de gobierno con programa a
largo plazo, sino, lo que actualmente prima es el candidato, independientemente
a qué bandera abrace. También, vemos que hay una necesidad de tener gente nueva
que dirija los destinos de los gobiernos locales, se busca un cambio, una
renovación en las figuras políticas porque hay un hastío en toda la población.
Sin embargo, este clamor popular de renovación de la clase política, también trae sus consecuencias, ya lo estamos viendo en el gobierno nacional. Así hemos llegado al Perú del Bicentenario, con avances y retrocesos, queda como tarea analizar hacia donde vamos y si la idea de Nación aún es vigente o se ha convertido en quimera por toda esta polarización de corrientes y pensamientos.
Rocío Leguía Reynaga.





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