lunes, 30 de octubre de 2017

UNFV, A 17 AÑOS DE AUTONOMÍA





Hoy no solo se celebra la fundación de nuestra Alma Mater. Sino también, una fecha trascendente en los destinos de 6 universidad públicas (UNMSM, UNFV, UNI, UNHEVAL, UNJFSC, UNE-CANTUTA, UNICA que fueran intervenidas por el gobierno dictatorial de Alberto Fujimori.

Precisamente por estas fechas, un 30 de octubre del año 2000 se logra tomar las instalaciones del local central de nuestra universidad, en rechazo a las autoridades de la Comisión Reorganizadora (CORE), instalado por Alberto Fujimori.

ANTECENDETE

Para el 30 de abril del año 92, se promulga un Decreto Ley Nº 25467, donde se constituye una comisión Ad-Hoc, a quienes se les designó investigar durante un lapso de 60 días todos los procesos de admisión, administración, certificación y titulación de la UNFV, llegando a la conclusión declarar a la UNFV en proceso de reorganización, el 28 de octubre mediante el Decreto Ley Nº 25798. De esta manera, pasó al cese todas las autoridades. Se puso como plazo de 180 días para el trabajo de reorganización.

Desde la instalación de esta comisión de reorganización, la UNFV había dejado la autonomía para ser intervenida.

Para justificar la estancia de la comisión, el Congreso Constituyente Democrático (CCD) otorgó el plazo de un año más a ésta comisión, para culminar sus funciones. Esto, debido a que Rafael Rey quien presidía está comisión en el congreso, declaró que se había encontrado un sinnúmero de irregularidades dentro de la universidad.

En el año 95, se amplía esta intervención a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y a la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle - Cantuta, con el Decreto Ley Nº 26457 del 25 de mayo del 95. Posteriormente, serían intervenidas la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión, La Universidad Nacional Luis Gonzaga de Ica, y finalmente la Universidad Nacional Hermilio Valdizan.

Vemos de esta manera, que las universidades habían pasado íntegramente a manos de la CORE, que eran los ojos y oídos del gobierno. Algunas universidades fueron intervenidas militarmente y otras con infiltración de elementos del Servicio de Inteligencia (SIN).

Estos elementos del SIN, utilizaron el método confrontacional y seguimiento sistemático, tomando fotos a los profesores que se resistieron a esa nueva política educativa que obedecía al sistema neoliberal, se dio el constante seguimiento a los nuevos líderes estudiantiles, y a muchos de ellos se les acallo en esa famosa oficina donde se les llevaba a los dirigentes para “persuadirlos” no seguir levantando un movimiento estudiantil. Pues, esos fueron algunos métodos usados por el SIN, para dar el mensaje de que uno se encontraba observado y que le podría pasar cualquier cosa.

Sin embargo, estos hechos no fueron suficientes para acallar a toda una población estudiantil, ansiosa de organizarse y luchar contra esta política aplicada en nuestra universidad.

TIEMPOS DE ARTICULACIÓN UNIVERSITARIA

La CEV (Conciencia Estudiantil Villarrealina) fue una organización que nació en la coyuntura de la dictadura, agrupó a muchos estudiantes de la UNFV. Fueron momentos significativos, porque no solo nuestra lucha fue en la universidad. Era preciso interrelacionarnos con los estudiantes y dirigentes de otras universidades. Así lo hicimos, nos acercamos al sector organizado de la PUCP, UNMSM, UNI. Hubo esa necesidad de sumar fuerzas para tener mayor presencia y empezar nuevamente a levantar al movimiento estudiantil, que había sido desarticulado a partir de la intervención que sufrimos.


Así es como, consolidamos una masa considerable que salía a las calles a hacer la lucha, por medio de manifestaciones, acciones directas desde cada una de nuestras universidades. Todas nuestras acciones, estaban dirigidas al rechazo del gobierno de la dictadura.


TOMA DEL LOCAL CENTRAL DE LA UNFV Y EL INICIO DE LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA



Venimos de una generación que no tuvimos vinculación alguna con los movimientos ochenteros, tanto de las universidades ni del campo popular, debido a que muchos de nosotros estábamos naciendo entre los 80 y 90. Pero, sin embargo, jóvenes, recién ingresados a las universidades, nos identificamos por el pensar diferente y el cuestionamiento que teníamos a la forma de las “cátedras” que se venía dictando.

Cuestionábamos la currícula impuesta para obedecer al sistema, que solo buscaba lograr alumnos autómatas, conformistas, sin ninguna capacidad de hacer un análisis de lo que estaba sucediendo en el plano internacional por ejemplo (guerra en el Irak) y en nuestro país. Prácticamente alumnos insensibles ante todo los acontecimientos que estaban ocurriendo en todos los espacios y que merecía que, nosotros como estudiantes pongamos atención sobre esto.

La Toma del local fue una experiencia nueva para nosotros, llegamos a esto sin mayor preparación, sin mayor orientación, pero muy aguerridos a pasar de lo que pudo pasar. La toma se hizo sin causar mayores daños a nuestra casa de estudios, respetando los derechos de las autoridades, de los administrativos y de la seguridad.



Lo que aprendimos de esa experiencia, fue que tuvimos la capacidad organizativa y de articulación con sectores que divergían de nuestro pensamiento. Pero, teníamos claro en que el objetivo era el cese de las comisiones interventoras, e instalar una administración que defienda los intereses de los estudiantes.

Por otro lado, hacer esta acción obedecía a un interés mayor, que fue la salida del dictador. Ganar la batalla en las universidades era un paso para nosotros, es así que se llevó a cabo la toma de la universidad, que significó la salida de la CORE, esto se hizo gracias a la suma de esfuerzos de todos los estudiantes,  que buscábamos un cambio, y veíamos perjudicado nuestra integridad por los personajes infiltrados, luchamos junto a compañeros de patria roja, los troskistas, anarquistas y muchos jóvenes apristas y también estuvimos, aquellos que no participábamos o militábamos en algún movimiento.



El fin de esta lucha contra la CORE lo recordamos con una banderola que pendía de todo el frontis de nuestro local central que decía “LAS UNIVERSIDADES ESTÁN LIBRES...AHORA LE TOCA AL PERÚ”

Con esta frase se iniciaba una nueva etapa en nosotros, la búsqueda de esa libertad de nuestro país implicaba la salida del asesino y su asesor, para lo cual también se inició la articulación con las demás universidades. Fueron innumerables marchas, confrontaciones con las fuerzas del orden, persecuciones en mayor intensidad, amedrentamientos a diestra y siniestra ocurrían todos los días, fueron momentos donde ya habíamos aprendido a convivir con las bombas lacrimógenas, muchas veces aprendimos a saber respirar para que no nos afecten y seguir la lucha.

Fueron muchos los acontecimientos que se dieron para la salida del dictador, pero estamos seguro, que pusimos nuestro granito de arena y nos comportamos a la altura que requería esa coyuntura política que nos tocó vivir.

Podríamos seguir mencionando detalles de la toma del local, también podríamos recordar como aprendimos de autodefensa, de las discrepancias ideológicas, los debates, los miedos a la represión, las respuestas que teníamos hacia ellos, los días de cada momento de lectura, las tantas veces que fuimos contra el sistema, contra las autoridades, cuando nos atrevíamos a aplicar nuestro derecho de tacha y sentíamos que teníamos el poder de elegir y decidir quién o quienes nos deberían enseñar.

Vivimos una buena etapa universitaria y gracias a ello, muchos de nosotros aún estamos comprometidos, pero ahora desde el campo popular y seguro que seguiremos.

Dejo esos recuerdos y experiencias vividas para cuando nos reunamos con los compañeros y camaradas de esos tiempos y recordemos también, a muchos compas que ya nos dejaron y que fueron pieza importante en nuestras luchas. Esto está dedicado al gran Jimmy, político, abogado, luchador social muy comprometido. También a Roy, Arqueólogo y político, loquito, pero siempre andaba a nuestro paso. Ahora, ellos deben estar organizando en algún lugar, si es que existe algo después de la muerte.

También, por que no mencionar a quienes aún estamos en esta tierra, como el loco Andahua, el Rodo, Karin, Mariella, Sonia, el Richi, Beto, Imer, Manuel, Cesar, Elvia, Walter, Carlitos Jara, Rodolfo M., Miguel, Akira, Johnny, Moisés, Víctor, Fernando, Aldo, Claudio, Candy, Mónica, Fernando, Luz, Palestina, Caroline, Leliana, Carmencita, Alex y un largo etcétera de compañeros que respaldaron y fueron el sostén de esa lucha.







Rocio Leguía Reynaga
UNFV

No hay comentarios:

Publicar un comentario